Bodegas xenysel, Tradición, familia y vino en el corazón de Jumilla.
Viñedos y Bodegas Xenysel nace del sueño de José María, un viticultor que durante décadas dedicó su vida al cuidado del viñedo familiar. Tras años de experiencia trabajando la tierra, comprendió el enorme valor de cultivar uva en uno de los enclaves más prestigiosos para la variedad Monastrell: el Valle Hoya de Torres, en la D.O. Jumilla. En 2006, y tras ampliar progresivamente sus propias hectáreas de viñedo, decidió dar el paso definitivo y fundar su propia bodega. Así nació Xenysel, un proyecto profundamente familiar cuyo nombre rinde homenaje a sus tres hijas: Xenia, Nydia y Selene.
Ubicada en uno de los territorios más privilegiados de Jumilla, la bodega cuenta actualmente con 180 hectáreas de viñedo propio, de las cuales 70 hectáreas corresponden a Monastrell Pie Franco, un auténtico tesoro vitivinícola. Los viñedos se sitúan entre los 850 y 1.000 metros de altitud, en suelos calizos, pobres en materia orgánica pero con excelente aireación. Estas condiciones, junto con el clima y la altitud, aportan carácter, elegancia y complejidad a los vinos. Las viñas, muchas de ellas con más de 85 años, se cultivan en secano y en vaso, respetando métodos tradicionales que han pasado de generación en generación.
Uno de los pilares fundamentales de Xenysel es su compromiso con la viticultura ecológica. Tanto los viñedos como los vinos se trabajan bajo prácticas sostenibles, con una intervención mínima en bodega. El uso de levaduras indígenas y procesos poco invasivos permite expresar al máximo la identidad del terroir y de la uva Monastrell. Cada vino refleja fielmente el entorno del que procede.
Con cinco generaciones de viticultores y dos de bodegueros, la filosofía de Xenysel es clara: los grandes vinos nacen en el viñedo. Por ello, cada proceso se cuida al detalle, priorizando siempre la calidad frente a la cantidad. El trabajo manual, el respeto por la vid y la conexión con la tierra son elementos clave en la elaboración de sus vinos. El resultado son vinos elegantes, equilibrados y con una fuerte identidad, que representan la historia y los valores de la familia.
Hoy, el proyecto continúa creciendo con la incorporación de la nueva generación. Xenia, Nydia y Selene trabajan junto a su padre para consolidar la marca y proyectarla tanto a nivel nacional como internacional. Este relevo generacional garantiza la continuidad de un legado basado en la tradición, al mismo tiempo que impulsa la modernización y evolución de la bodega.
Los vinos de Xenysel destacan por: Elaboración ecológica Especialización en Monastrell Producción limitada y exclusiva Graduaciones entre 14,5% y 15,5% Frescura, equilibrio y autenticidad Cada botella es el reflejo de un trabajo minucioso y de una conexión profunda con el entorno.